El director ejecutivo de Shell, Wael Sawan, confirmó que la petrolera británica evalúa posibles inversiones multimillonarias en yacimientos de gas venezolano costa afuera, como parte de una estrategia regional que incluye exportaciones a través de Trinidad y Tobago.
El anuncio se produce en un contexto de flexibilización de sanciones por parte de Estados Unidos, lo que ha abierto nuevas oportunidades para empresas energéticas que buscan diversificar su producción. Shell, que ya mantiene presencia operativa en Trinidad, contempla usar esa nación caribeña como punto logístico para procesar y exportar el gas extraído en aguas venezolanas.
Producción de gas venezolano y licencias compartidas
Uno de los aspectos más destacados es la posibilidad de activar los proyectos en cuestión en cuestión de meses, según declaraciones de Sawan. Esta aceleración depende de la aprobación de licencias regulatorias, tanto locales como internacionales. Shell y BP han solicitado permisos en Estados Unidos para operar en yacimientos de gas compartidos entre Venezuela y Trinidad.
Aunque la estructura y los términos definitivos de la inversión no están cerrados, el interés declarado representa una de las señales más firmes hasta la fecha de un giro en la postura de Shell hacia el país sudamericano.
Presiones financieras impulsan la estrategia
El enfoque hacia Venezuela también responde a presiones internas. En su último informe trimestral, Shell reportó sus ganancias más bajas en cinco años, con una caída a 3.300 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2025. Si bien la empresa incrementó el dividendo y mantuvo un programa de recompra de acciones, el aumento de la deuda neta y la debilidad en segmentos como el de productos químicos afectan su margen para nuevas inversiones.
Esto obliga a la compañía a priorizar proyectos con viabilidad regulatoria clara y retorno financiero a corto plazo, condiciones que podrían cumplirse en el caso venezolano si las autorizaciones avanzan según lo previsto.
Perspectivas y cautela corporativa
Shell ha evitado confirmar si ya hay una decisión tomada. Las declaraciones de su CEO subrayan que se trata de una consideración estratégica en etapa inicial, no de un compromiso formal. Sin embargo, el simple hecho de que una de las principales petroleras del mundo se pronuncie públicamente sobre proyectos en Venezuela marca un cambio de tono importante.
El interés por el gas natural venezolano, sumado a las sinergias con la infraestructura trinitense, podría convertir a la región en un nuevo eje de exportación energética si las condiciones políticas y legales lo permiten.
Fuente: Oil Price
Foto: Shutterstrock