BP anunció que está intensificando su presencia en el esquisto estadounidense a través de su filial BPX Energy, desafiando la tendencia conservadora que domina actualmente el sector. Esta estrategia busca apuntalar el crecimiento global de la compañía en exploración y producción, tras años de priorizar inversiones en energías renovables.
Un movimiento contracorriente en medio de la cautela del sector
Mientras muchas empresas del sector del esquisto, como Diamondback Energy, mantienen sus niveles de producción estables ante la volatilidad de los precios del petróleo, BP ha optado por expandirse. La petrolera británica planea aumentar su producción en Estados Unidos un 8% en 2026, alcanzando los 500.000 barriles de petróleo equivalente por día (boe/d).
El objetivo de mediano plazo es aún más ambicioso: 650.000 boe/d para 2030, lo que representaría cerca del 25% del volumen total de producción global de BP para entonces.
Mayor eficiencia con menos capital
Lo más llamativo del plan es que BP prevé lograr este crecimiento reduciendo el capital necesario en 800 millones de dólares. Kyle Koontz, director ejecutivo de BPX Energy, explicó que esta eficiencia liberará recursos para impulsar otros proyectos dentro de la estrategia global de crecimiento upstream.
Según el ejecutivo, oriundo de Midland (Texas), el modelo aplicado en las operaciones de esquisto ofrece una flexibilidad operativa importante y permite a la compañía adaptarse con rapidez a las condiciones del mercado.
Cambio de rumbo tras presión de los accionistas
Esta apuesta por el esquisto estadounidense marca un cambio de estrategia respecto al viraje hacia las energías renovables anunciado en 2020, cuando BP prometió convertirse en un conglomerado enfocado en la transición energética. Sin embargo, el bajo rendimiento de sus acciones, el aumento de la deuda y la presión de fondos como Elliott Investment Management provocaron una corrección de rumbo.
En 2023, la compañía suspendió parcialmente sus inversiones en renovables y comunicó un retorno al petróleo y el gas. Desde entonces, BP ha lanzado 6 grandes proyectos de upstream y espera completar al menos 10 más antes de 2027.
Proyecciones firmes para el final de la década
BP proyecta una producción global total de entre 2,3 y 2,5 millones de boe/d en 2030, con margen para seguir aumentando hasta 2035. Esto incluirá la puesta en marcha de entre 8 y 10 proyectos adicionales, reforzando su posicionamiento como uno de los actores clave del upstream mundial.
La pausa en la recompra de acciones y el retiro del objetivo de devolver entre el 30% y el 40% del flujo de caja operativo a los accionistas también reflejan el enfoque actual en fortalecer el balance financiero y responder a las demandas del mercado.
El esquisto como motor del nuevo crecimiento de BP
Con esta estrategia, BP parece decidida a volver a sus raíces. La producción de esquisto estadounidense se perfila como un elemento central no sólo para la recuperación de sus niveles de producción, sino también para restaurar la confianza de los inversores y mejorar el rendimiento financiero.
En un contexto donde otras petroleras aún dudan, BP pisa el acelerador, con Texas y sus yacimientos shale como punto de partida para un crecimiento global sostenible y rentable.
Fuente: OilPrice